Piso de concreto pulido brillante

El concreto pulido es un tipo de pavimento que se caracteriza por su brillo, su resistencia y su durabilidad. Sin embargo, no es indestructible, y puede sufrir daños por el uso, el clima o el tiempo. 

Se obtiene mediante un proceso de lijado y pulido de una capa de concreto, que puede ser nueva o existente. Este proceso elimina las imperfecciones, alisa la superficie y crea un efecto de espejo.

 Además, se puede aplicar un sellador o un endurecedor para aumentar la protección y el brillo del concreto pulido. El resultado es un pavimento liso, uniforme y sin juntas.

Es una opción muy popular para decorar y proteger suelos de interiores y exteriores, ya que ofrece una estética moderna, elegante y versátil.  Pero, también tiene algunos inconvenientes, como su sensibilidad a las manchas, su riesgo de resbalamiento y su vulnerabilidad a las grietas y las fisuras.

En este blog te vamos a mostrar cómo reparar este tipo de superficie que se ha dañado por alguna de estas causas. Si quieres saber cómo solucionar los problemas de tu superficie de concreto pulido, sigue leyendo y descubre las mejores técnicas y consejos.

Causas del daño en la superficie 

Piso de concreto con fisuras

El cemento pulido puede sufrir daños por diferentes causas, que afectan tanto a su aspecto como a su estructura. Algunas de las más comunes son:

  • Fisuras: Son pequeñas grietas que se producen en la superficie por la contracción o la expansión del material debido a los cambios de temperatura o humedad. 
  • Agujeros: Son perforaciones que se producen por el impacto de objetos pesados o punzantes, como clavos, tornillos o herramientas. También pueden deberse a una erosión del material por el uso o el desgaste.
  • Manchas: Son marcas que se producen por el contacto con sustancias que lo ensucian o lo decoloran, como aceites, grasas, tintes, ácidos o líquidos derramados. También pueden deberse a una falta de limpieza o de sellado del pavimento.
  • Opacidad: Es la pérdida de brillo por el paso del tiempo o por la exposición a agentes externos, como el sol, el agua o el polvo. También puede deberse a una mala aplicación del pulido o del sellador, o a una falta de re-pulido periódico.

Existen otros tipos de daños que pueden afectar al pavimento, como el desprendimiento, el hundimiento, el levantamiento o el deslaminado. En cualquier caso, es importante detectar y reparar el daño lo antes posible, para evitar que se agrave y comprometa la integridad y la seguridad del concreto pulido.

Materiales y herramientas para repararlo

Según el tipo y la magnitud del daño. Algunos de los más habituales son:

  • Masilla o mortero: se usan para rellenar las fisuras o los agujeros, y que se pueden encontrar en diferentes colores y texturas. Se deben elegir los que sean compatibles con el tipo y el acabado del concreto pulido.
  • Lija o muela: se usan para alisar y nivelar la superficie después de rellenar las fisuras o los agujeros. Se deben elegir las que tengan el grano adecuado para el tipo y el estado del concreto pulido, y se deben usar con cuidado para no dañar el material.
  • Limpiador o removedor: se usan para eliminar las manchas, y que se pueden encontrar en diferentes formatos y composiciones. Se deben elegir los que sean adecuados para el tipo y la naturaleza de la mancha.
  • Pulidora o abrillantadora: se usan para restaurar el brillo, y que se pueden encontrar en diferentes tamaños y potencias. Se deben elegir las que se adapten al tipo y al tamaño del concreto pulido, y se deben usar con los discos y los productos adecuados para el tipo y el grado de pulido que se quiera obtener.
  • Sellador o endurecedor: se usan para proteger de las agresiones externas, y que se pueden encontrar en diferentes tipos y calidades. Se deben elegir los que sean apropiados para el tipo y el uso del concreto pulido.

Pasos para reparar la superficie

Herramientas para reparar el concreto pulido

Se deben seguir una serie de acciones, que pueden variar según el tipo y la magnitud del daño. Sin embargo, hay algunos generales que se pueden aplicar en la mayoría de los casos, y que son:

  • Limpiar la superficie: con una escoba, una aspiradora o una manguera, para eliminar el polvo, la suciedad o los restos de material que puedan interferir en la reparación. 
  • Rellenar las fisuras o los agujeros: con la masilla o el mortero adecuado, usando una espátula, una pistola o una herramienta similar. 
  • Alisar y nivelar la superficie: con la lija o la muela adecuada, usando una máquina o una herramienta manual. 
  • Eliminar las manchas: con el limpiador o el removedor adecuado, usando un trapo, una esponja o una herramienta similar. 
  • Restaurar el brillo: con la pulidora o la abrillantadora adecuada, usando los discos y los productos adecuados. 
  • Proteger la superficie: con el sellador o el endurecedor adecuado, usando un rodillo, una brocha o una herramienta similar. 

El concreto pulido es un tipo de pavimento que ofrece una gran belleza, resistencia y durabilidad. Sin embargo, puede sufrir daños por diferentes causas, que afectan tanto a su aspecto como a su estructura.

La reparación no solo es posible, sino también esencial para preservar su belleza y durabilidad a lo largo del tiempo. Con las técnicas adecuadas, es posible restaurar y rejuvenecer estas superficies, garantizando que sigan siendo un testimonio de elegancia y resistencia.


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