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El abujardado o labrado es la técnica que proporciona una superficie de aspecto rugoso y homogéneo sobre granitos, mármoles, calizas y areniscas, con pequeños cráteres uniformemente repartidos de 1 a 3 mm de profundidad y anchura.

Abujardado-Travertino

Esta técnica es uno de los acabados más tradicionales y se logra a través de golpes repetidos con una bujarda o martillo bujarda que va punteando y labrando la superficie por medio de pequeños dientes piramidales de metal duro.

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Dependiendo de la fuerza aplicada en cada golpe, la cantidad de impactos y el tipo de la cabeza de la bujarda, se obtienen diferentes acabados en cuanto a densidad y tamaño de los agujeros o el punteado.

Esta antigua forma de labrado manual es mayormente utilizada para revestimientos de exteriores y otros trabajos artesanales, sin embargo, en los últimos años se ha aplicado en diseño de interiores, proporcionando acabados elegantes y únicos a los espacios.

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Aunque aún se utiliza la bujarda manual, cada día el proceso se está automatizando más, siendo comunes las bujardas neumáticas en las que las cabezas van recorriendo toda la superficie de la roca.